La inmensa mayoría de nosotros, tanto chicos como chicas, hemos sentido alguna vez ansiedad por el rendimiento sexual.

¿¿Lo estaré haciendo bien?? ¿¿Le estará gustando?? Resuena en nuestra cabeza.

¿Qué es la ansiedad por el rendimiento sexual?

Es un bloqueo psicológico y físico que aparece cuando sentimos que estamos siendo sometidos a evaluación durante una relación íntima. En otras palabras, sientes que estás ante un «examen sexual».

Es normal sentirse un poco ansioso cuando se acerca el momento de intimar con una persona nueva, pero no te hablo de esa emoción y nerviosismo habituales. En la ansiedad por desempeño sexual la preocupación es mayor de lo que se espera y termina afectando fisiológicamente.

De hecho, esta ansiedad puede provocar distintos tipos de disfunciones sexuales tanto en chicos como en chicas. Por ejemplo: disfunción eréctil, anorgasmia, orgasmo retardado, vaginismo…

Vivir la sexualidad con ansiedad, además de afectar fisiológicamente, puede desembocar en la pérdida del deseo e incluso fobia a causa de la ansiedad anticipatoria.

Te pongo un ejemplo para ilustrar cómo funciona este círculo vicioso:

Pedro es un chico normal y corriente que ha conocido a Lucía. Se gustan y la relación sexual es inminente. Cuando Pedro tiene claro qué es lo que va a pasar empieza a preguntarse si lo hará bien, si estará a la altura, qué le gustará a ella, ¿Qué opinará de su cuerpo desnudo? y un largo etcétera.

A pesar de que Pedro está haciendo su mejor esfuerzo por complacer a Lucía, lleva un rato alimentando la inseguridad en su rendimiento y empieza a pasarle factura fisiológica… ¡no se levanta! ¡Horror! examen suspenso. NEXT. Aunque Lucía no parece que le de mucha importancia al hecho…Pedro sí.

¿Cómo crees que actuará o pensará Pedro en la siguiente relación sexual? Tenemos 2 posibilidades:

  1. Se porta bien consigo mismo y no se castiga, porque le puede pasar a cualquiera.
  2. Pedro se flagela y echa más leña al fuego de la inseguridad. Teme que le pase como la vez anterior, su mente se llena de pensamientos negativos y ansiedad y…vuelve a empezar el círculo.

La ansiedad por desempeño sexual puede afectar a la sexualidad de muchas formas, este es sólo un ejemplo de cómo puede afectar a la precipitación y mantenimiento de disfunciones sexuales.

Al final, muchos terminan viviendo de forma aprensiva la posibilidad de tener relaciones íntimas con otra persona, dudan de su capacidad de dar placer, se anticipan al fracaso y terminan por no disfrutar e, incluso, evitar las relaciones sexuales.

Ansiedad por no rendir en el sexo.
La preocupación por el rendimiento te desconecta del placer del momento y te convierte en un espectador.

¿Por qué da tanto miedo «no dar la talla»?

Expectativas irrealistas sobre cómo debe ser el sexo

Una idea rígida sobre cómo deben ser las relaciones sexuales, suele hacer más mal que bien.

Esa imagen idealizada sobre cómo debe ser el sexo puede provocar mucha ansiedad porque si no eres capaz de acercarte a ese ideal (muchas veces exagerado) puedes considerar que no eres «apto» o que estás «suspenso en follar».

Falta de confianza y seguridad

La autoestima baja, especialmente si la autoeficacia está tocada, se relaciona con la ansiedad por desempeño de tal forma que es normal encontrar: miedo a no cumplir las expectativas por la presencia de complejos físicos, a no cumplir las expectativas sexuales de la otra persona o creer que no vas a poder disfrutar de la relación.

Disfunciones sexuales previas

Pueden provocar esta ansiedad ante la posibilidad de un encuentro sexual nuevo. Aquí entra en juego la ansiedad anticipatoria dando por hecho que no vas a poder «rendir» porque en el pasado no pudiste, apareciendo así un bloqueo emocional y físico.

Pensamientos intrusivos negativos antes y durante el sexo

Los más típicos son: «no voy a ser capaz», » se va a dar cuenta de que no se me da bien esto», » voy a hacer el ridículo», «no le va a gustar», «va a ver X parte de mí y me moriré de la vergüenza».

Todos estos pensamientos desvían la atención de las sensaciones corporales y dificulta enormemente el placer y todo lo relacionado con la respuesta sexual (erección, excitación, lubricación, orgasmo…)

Estrés, ansiedad, problemas de pareja y comunicación

Estar viviendo una época de preocupaciones en algún otro ámbito también puede causar ansiedad sexual ya que tu organismo está sobre activado de base.

Otros problemas emocionales y de pareja como la falta de comunicación o de confianza en el otro también pueden disparar la ansiedad general.

Creencia del sexo = obligación

Asumir que tener sexo es para satisfacer al otro implica olvidarse de uno mismo ¿dónde están tus deseos, necesidades y sentimientos?

Muchas personas sufren ansiedad por considerar el sexo una obligación y temen decepcionar al otro, generar conflicto o que la relación se resienta (entre otras muchas cosas).

Sin embargo, fingir que existe deseo cuando no es así, es una gran carga emocional para la persona. Y eso sin mencionar la falta de honestidad hacia la pareja. ¿Te gustaría que la otra persona finja querer acostarse contigo cuando no le apetece sólo para contentarte? Lo dudo.

Una vez más, la comunicación es la solución cuando se dan este tipo de problemas.

¿Qué puedo hacer?

Comunica

La mejor forma de conocer al otro es a través de la comunicación. Ésta puede ser oral, escrita, a través de ruidos, gemidos, sonrisas…

Una buena comunicación fomenta la confianza en la pareja, permite que te relajes y estés más abierto al disfrute y menos centrado en el desempeño.

Si antes/durante una relación sexual sientes ansiedad o que algo no va bien dentro de ti, lo mejor que puedes hacer es parar y pensar por qué te está pasando. Habla con el otro y explícale qué te está pasando.

Si estás nervioso por lo que va a pasar ¡dilo! ¿Qué hay de malo en decir » estoy nervioso porque me gustas/pones mucho»? ¿Crees que le puede molestar a la otra persona oír eso? Seguramente te entienda mejor, empatice y podáis relajaros.

Flexibiliza tu concepto de relación sexual

Es muy común que las personas que sufren ansiedad por desempeño sexual tengan una fijación excesiva por llegar al orgasmo.

En la imagen normativa de cómo debe ser una relación sexual tenemos toda una secuencia pornográfica de cómo deben ser las cosas y todo el proceso en medio desde que empieza el contacto íntimo hasta el final de la relación queda obviado.

Vamos a grabar esto a fuego, repite conmigo:

«El orgasmos es deseado pero no es necesario»

«El sexo es para pasarlo bien»

«El placer es un objetivo en sí mismo»

«Nadie está obligado a tener sexo, SIEMPRE PUEDES NEGARTE»

Sé bueno contigo y desdramatiza

Si algo no sale como lo planeaste, no pasa nada. Darle demasiada importancia a lo inesperado puede generar mucha ansiedad.

¿El orgasmo llega demasiado pronto? ¿Se retrasa? ¿La lubricación no está siendo tu aliada? ¿Te baja la regla justo ahora? ¿No estás al 100%? ¡Estas cosas también pasan!

A veces estarás estresado, cansado, preocupado, tendrás sueño, hambre…etc. y no rendirás como si estuvieses en óptimas condiciones. Todos somos seres humanos, a veces no rendimos como nos gustaría porque no estamos al 100% y no pasa nada.

El dramatismo y la vergüenza perjudican gravemente el disfrute. Acepta que se trata de algo natural y sé amable contigo.

Aquí me gustaría añadir un extra, ¿y si es tu pareja la que se avergüenza? Es importantísimo mostrar empatía. No es extraño que ante circunstancias de este tipo haya personas que se ofendan o despierten una inseguridad latente que termine convirtiéndose en un sentimiento de culpa inmenso.

Recuerda que tu placer también forma parte de la ecuación

Algunas personas se centran exclusivamente en dar placer a la otra persona obviando el suyo propio. Es decir, el foco está en «aprobar» el examen sexual que crees que la otra persona te está haciendo.

Esto puede llegar a ser contraproducente para ambos. Centrarte demasiado en lo que estás haciendo y en si lo estás haciendo bien puede hacer que incluso de olvides de la otra persona y de lo que quiere.

Hay gente que realiza un despliegue de «habilidades sexuales» como si fuesen pavos reales. Montan toda una coreografía de película porno (un ideal irreal y exagerado) y están tan centrados en la puesta en escena que no tienen en cuenta si la otra persona está disfrutando.

Por supuesto que queremos que nuestra pareja disfrute, pero enfocarse en exceso en el placer del otro nos distrae de nuestras propias sensaciones.

Resumiendo: es necesario tener cierto egoísmo en las relaciones sexuales. Sentir placer hará que te relajes, que explores y que te sientas más motivado y libre «rayadas». Esto repercute positivamente también a la otra persona ¿a quién no le gusta ver a su pareja gozando?

CONCLUSIONES

Trabajar la confianza en uno mismo es fundamental para prevenir la ansiedad sexual. La comunicación es esencial para contrarrestarla y ayuda a que ambas partes puedan relajarse.

Por supuesto, una buena educación sexual también es importantísima para vivir tu sexualidad de forma placentera y sin «rayadas». Si crees que te ha faltado información sobre el sexo a lo largo de tu vida, no te preocupes, siempre estás a tiempo de aprender 😉

Si tienes alguna preocupación en este ámbito y crees que no tienes las herramientas suficientes para superarlo pide ayuda a profesionales cualificados. Puedes contactar conmigo a través de este formulario de contacto.

Si te interesan los temas de sexualidad puedes echar un vistazo a mis post de Instagram.

¿Tú qué opinas? ¿Alguna vez te has temido por tu rendimiento en la cama? Déjamelo en comentarios, me encantaría saberlo.


2 comentarios

María Angélica Rubio · 17 mayo, 2021 a las 11:03 pm

Excelente tema para aplicar en la vida.

    Ada · 18 mayo, 2021 a las 8:16 am

    Gracias! Estoy de acuerdo

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