¡Hola! ¿No terminas lo que empiezas? ¿Te marcas metas en año nuevo y luego caen en el olvido? A mí también me pasaba.

Un día me cansé de dejarlo todo a medias, quise terminar lo que me había propuesto ¡Y lo hice! ¡Que subidón! A partir de entonces… no pude parar y seguí proponiéndome retos.

Con el tiempo fui mejorando y descubriendo las formas más eficaces para cumplir lo que me proponía  y de eso te quiero hablar hoy.

Te voy a contar mis secretos para ser disciplinada y lograr las metas. ¿Empezamos?

¡Importante! Antes de empezar…

¿¿Tu objetivo está lo suficientemente claro??

Es de vital importancia que el objetivo que te has marcado esté bien definido. De lo contrario sería como construir la casa sobre unos cimientos en mal estado: no durará mucho.


El primer paso es definir bien tu meta.

Si no especificas bien lo que quieres conseguir te llevarás muchas decepciones y frustraciones. Además, es terriblemente probable que no puedas alcanzar tu meta aun que le pongas mucho empeño (por estar mal planteada desde la base).

Te aconsejo que veas este artículo sobre cómo establecer metas inteligentes. Asegúrate de que la meta que te has planteado está bien definida y ya tendrás mucho ganado.

En la Biblioteca tienes un Workbook editable gratuito para definir y plasmar una meta. Es un PDF que te ayudará tanto en la fase de definición como en la planificación y motivación.

¿¿Tu objetivo es el correcto??

¿A qué me refiero con “correcto”? Estoy hablando de una meta que tú hayas elegido por propia voluntad.

NO son «correctos» aquellos que queremos conseguir porque otra persona nos ha dicho que nos conviene, porque lo hemos visto en Youtube o para impresionar a otra persona.

Es esencial que las metas que te propongas sean importantes para ti. Si no es así, el camino se puede convertir en un infierno ya que es muy difícil ser disciplinado con algo que no te aporta nada.

Esto no significa que deba ser tuya la idea original, pero sí debes sentir el deseo de conseguirla.

Pero si realmente quieres conseguir algo porque así lo deseas. Porque TÚ crees que te beneficia y porque es algo que quieres conseguir por TI. Estás en el buen camino.

Cómo empezar a ser disciplinado y perseverante

“Yo siempre dejo las cosas a medias.”

“Empiezo muy motivado y luego se me pasa…”

“Nunca consigo terminar lo que empiezo.”

“Me pasa lo mismo todos los años, me propongo cosas y luego no las cumplo, jaja”

¿Alguna vez has dicho/pensado algo así? O tal vez te lo ha dicho otra persona.

Si crees que eres una persona con poca fuerza de voluntad y sin disciplina o perseverancia… tengo algo que decirte:

Te equivocas.

Me explico. Nada de lo que he mencionado antes es innato. Es decir, uno no nace con una disciplina férrea ni fuerza de voluntad digna de un monje budista. ¡Se entrena! Se aprende y se practica.

¿Aun piensas que no es tu caso? Piensa en esto: haces cosas a diario que no te apetece hacer ¿no? Eso es disciplina. ¿Alguna vez has seguido con algo a pesar de que no te resultaba fácil? Eso es perseverancia. Alguna vez has hecho algo que no tendría consecuencias inmediatas, sino a largo plazo, eso es fuerza de voluntad.

Si no te viene a la cabeza ninguna de esas situaciones en las que has demostrado ser perseverante y luchador hazte estas preguntas concretas: “¿Por qué soy tan disciplinado?”, “¿Por qué soy tan perseverante?” y “¿Por qué soy tan luchador?”

Al preguntarte de esta forma tu cerebro buscará las respuestas automáticamente. Encontrará esas situaciones en las que te has comportado como tal y te darás cuenta de que también eres así. Sólo te falta un poco de práctica.

Si quieres practicar esa perseverancia que llevas dentro y lograr tu meta (y todo lo que te propongas), sigue leyendo y pon los siguientes cuatro consejos en marcha.

¡Póntelo fácil!

Si el objetivo no te supone un reto ¿Qué sentido tiene proponérselo?

Pero eso no significa que tengamos que sufrir en exceso por conseguirlo. Busca un equilibrio y facilítate el trabajo para hacer el progreso más ameno y eficaz. Puedes hacerlo así:

Planifica

Necesitas un plan de acción. Es decir, especifica cómo vas a conseguir tu meta día a día, semana a semana, mes a mes… hasta lograrlo.

Planifica tus objetivos
Planifica tu meta.

Reserva un tiempo para trabajar en ese objetivo. Es muy fácil dejarse llevar por los quehaceres del día a día pero ten siempre presente tu meta.

Yo uso el método de Time Blocking para asegurarme que nada importante queda sin hacerse (y las metas son muy importantes).

Divide tus objetivos en otros más pequeños y éstos serán los pasos, el camino, que seguirás. Define estas submetas de forma tan específica como la principal para que te quede muy claro qué hacer exactamente.

Crea un hábito

Como te comenté en el artículo sobre cómo convertir el estudio en un hábito, esta es la forma más efectiva de amenizar el proceso.

Cuando empiezas algo nuevo que no forma parte de tu rutina, siempre cuesta. Pero cuando empieza a ser parte del día a día, cada vez es más fácil. Así poco a poco se irá convirtiendo en un hábito y el cerebro terminará por «pedirte» que lo cumplas.

Si alguna vez has vivido un periodo largo de exámenes, habrás notado que cuando los terminas, al día siguiente, te sientes un poco raro por no estar estudiando. Es tu cerebro pidiendo estudio. Suena raro ¿verdad? ¡eso es lo que queremos lograr!

Al ir construyendo el hábito cada vez será más sencillo y será menos probable que abandones.

Problemas y soluciones, adelántate

Piensa con antelación qué problemas o inconvenientes pueden presentarse durante el proceso. A su vez, ve buscando posibles soluciones para cada uno.

«Excava el pozo antes de que tengas sed».

Proverbio chino

Esto evitará que te bloquees cuando se presenten los problemas. Cuando lleguen, no te pillarán por sorpresa y sabrás qué hacer. Al tenerlo pensado con antelación te ahorras la sorpresa, la confusión y ponerte a pensar en cómo solucionarlo.

Por supuesto, siempre quedarán imprevistos, pero cuantos más tengas pensados, menos sorpresas te llevarás 😉

En el libro de trabajo que te he dejado en la Bilioteca encontrarás una sección entera exclusivamente para esto. Así, al dejarlo todo por escrito, puedes consultarlo siempre que quieras.

Lucha contra la pereza

Lucha por tus objetivos.

¡La pereza ataca de nuevo! Me atrevo a decir que esta será tu mayor enemiga y, luchar contra ella, será tu gran reto.

Todos hemos tenido días perezosos, no pasa nada. Sin embargo, el problema viene cuando esto se extiende en el tiempo.

¿Alguna vez te has preguntado por qué te da pereza conseguir aquello que realmente deseas? No estás loco, es tu cerebro intentando «salvarte».

«¿¿Salvarme de qué??» De las tareas difíciles y de los posibles cambios. Intenta mantenerte a salvo dentro de tu zona de confort a través de la procrastinación y la «vaguitis» .

Pero no te preocupes, puedes reprogramar tu mente para que deje de luchar contra tus metas.

Aquí te dejo el link al post donde te doy unos consejos estupendos para luchar contra la pereza ¡¡No dejes que te detenga!!

Visualiza el éxito

La visualización está muy extendida entre los deportistas de élite ¡y tú vas a sacarle provecho!

Esta técnica te dará un chute de motivación siempre que lo necesites y te ayudará a tener presente el camino que tienes que seguir para conseguir tus metas.

Aquí te enseño un ejercicio de visualización muy sencillito pero potente para que puedas hacerte una idea:

Tiempo necesario: 5 minutos.

Léelo, cierra los ojos e imagina con el mayor detalle que puedas. No tengas prisa, tómate tu tiempo.

  1. Imagina delante de ti una línea de tiempo que va desde tus pies hacia delante, es un camino.


    ¿En qué punto del camino está lo que quieres conseguir? ¿Cómo de lejos/cerca está?

  2. Sitúate en ese punto e imagina que ya has llegado ahí (intenta incluir todos los sentidos y emociones que puedas).


    ¿Dónde estás? ¿Qué escuchas? ¿Qué sientes? ¿Qué te dices a ti mismo? ¿Qué dicen de ti? Llegar ahí, ¿cómo a cambiado tu día a día?

  3. Vuelve al presente sabiendo que irás en esa dirección.


    ¿Qué cosas concretas puedes hacer HOY mismo para ir hacia allí? Sé lo más específico que puedas.

Por ejemplo, «Hoy mismo puedo ordenar mis apuntes y dejar todo preparado para estudiar más tarde. Los pasos concretos serán:»

  1. Recopilar todo el material necesario.
  2. Revisar el temario que necesitaré.
  3. Planificar cuánto y qué días estudiaré esta semana.


Es mejor saber hacia dónde vas que cuándo vas a llegar.
Viçens Olivé

Mantén la motivación

¡Meta a la vista!

Aunque te propongas un objetivo que te importe mucho puede pasar que se te olvide. Sobre todo si eres despistado (como yo). Por eso, lo mejor es tener el objetivo siempre a la vista.

Puedes escribir tu objetivo SMART en un folio o cartulina y colocarlo en cualquier sitio que veas a menudo: en la carpeta, delante del escritorio, en el salón, la cocina, etc.

Otra opción, si no quieres tenerlo por escrito, son fotos o imágenes que evoquen la meta. Un ejemplo perfecto sería un cartel de visualización donde recopiles imágenes de la vida que quieres conseguir.

En la última página de Workbook podrás encontrar un contrato para que lo firmes. En él podrás comprometerte con contigo mismo para cumplir su objetivo SMART.

Aun que parezca raro hacer un contrato contigo mismo, es un truco que funciona muy bien 😉 Puedes colgarlo a la vista para que no se te olvide y mantener esa motivación que tanto necesitas.

Ten la motivación de fondo

Seamos francos, no vas a estar motivado todos los días.

La buena noticia es que no necesitas una motivación diaria. Aunque es tenerla es muy útil (no nos vamos a engañar), no es imprescindible.

Necesitas una motivación más o menos estable en el tiempo. Es como dejar música de fondo. No le prestas demasiada atención, pero ahí está, la escuchas y sabes que está ahí.

La motivación de fondo es aquella que permanece detrás de lo que haces y viene de los motivos que tengas para conseguir aquello que quieres. Por eso es tan importante que escojas una meta relevante para ti.

Recuerda por qué lo haces y qué quieres conseguir.

¿Merece la pena?

Es posible que esta pregunta te asalte a veces y tendrás 3 opciones:

  • Seguir hacia delante sin mirar atrás.
  • Tirar la toalla y ponerte a otra cosa.
  • Plantéate qué supone hacer tanto lo uno como lo otro.

¡Ojo! Abandonar no siempre es malo, a veces es mejor cambiar de rumbo. Pero para eso lo tienes que tener clarísimo  y eso no se decide de la noche a la mañana ni en los momentos de bajón.

Mi consejo es: si te surge la duda, para y recapacita pero ¡cuidado! que la pereza o el miedo NO hablen por ti.

Cuando te propongas algo, hazte siempre esta pregunta: «¿Qué estoy dispuesto a hacer para conseguirlo?»

Trata de reconocer el esfuerzo que te requerirá llegar a tu meta y, si estás dispuesto, ¡adelante con todo!

Anota el progreso y premia los éxitos

Es muy fácil fijarse en el laaargo camino que queda por recorrer, en los fallos o en la falta de resultado. Por lo tanto, tienes que un hacer esfuerzo extra en encontrar aquello que haces bien.

Haz una flecha de progresión y anota cada submeta que vayas consiguiendo ¡cada paso cuenta!

Anota también cada día qué has hecho para estar más cerca de tu meta. Si no has hecho nada simplemente escribe “NADA”.

Esto tiene un doble propósito: por un lado, serás más consciente de tu progreso. Por otro, si ves que llevas unos días sin actuar para conseguir lo que quieres tendrás un «aviso» para volver a ponerte en marcha.

En ocasiones nuestros propósitos son muy a largo plazo (como las oposiciones). Si este es tu caso necesitarás pequeñas victorias para seguir adelante sin flaquear. Por eso, PRÉMIATE.

Por pequeños que te parezcan tus avances…siguen siendo avances ¿no? Nunca dejes esto de lado ni lo subestimes.

Conclusiones

Aquí puedes te dejo el vídeo donde enseño un proceso de 4 pasos para lograr tus objetivos:

Conseguir tus objetivos no será fácil ¡pero merecerá la pena!

Esta es mi receta del éxito: sé disciplinado, póntelo fácil, visualiza, mantén la motivación y anota el progreso.

Para que esta receta sea infalible te recomiendo que plantees tu objetivo con el modelo SMART y lo pongas todo por escrito.

Te recuerdo también que te he dejado en la Biblioteca un workbook totalmente gratuito donde podrás aplicar todo lo que te he explicado hoy. Incluso he añadido un contrato para que firmes contigo mismo.

¡Y esto es todo! Espero que este post te haya resultado útil y que consigas todo lo que te propongas.

¿Cuáles son tus propósitos para el nuevo año? ¿Qué harás hoy mismo para lograrlos? Cuéntamelo en los comentarios 🙂


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *