¡Hola! ¿Te ha pasado que estudias algo durante horas y lo olvidas al día siguiente? ¡Qué frustrante!

¡Hoy te traigo la solución a ese problema! Vamos a hablar de cómo retener lo aprendido.

El repaso es una de las mejores técnicas de estudio pero muchas veces queda en segundo plano por falta de tiempo o porque se considera innecesario.

Está demostrado que el estudio masivo es útil cuando te examinas justo después, es decir, cuando estudias en el último momento.

Pero si tu examen no es inmediato y quieres recordar todo lo que estudies sigue leyendo porque gracias a los repasos podrás dominar los temas a la perfección.

¿Por qué es importante repasar?

Dime si te suena esta situación: estudias y memorizas algo durante horas hasta que eres capaz de reproducir cada detalle del tema pero a la semana siguiente (o en el examen) parece que toda esa información se ha esfumado, la has olvidado, ha desaparecido ¿¿por qué??

Para responder a esta pregunta tienes que saber algo: tu cerebro es un órgano muy práctico y «tira» todo aquello que no utiliza o que considera «inútil».

Cuando estudias o memorizas algo, queda guardado en la memoria a corto plazo. Aquí se almacena la información que necesitas en el momento pero que se desechará más tarde para dejar espacio a nueva información relevante.

Si no usas en un tiempo la información que está en el corto plazo, tu cerebro considera que no es útil, no la necesitas, y la olvida para dejar espacio.

El secreto está en dar fuerza a la información memorizada.

Mientras repasas, vuelves una y otra vez a la misma información (es decir, la «utilizas» frecuentemente), actualizas los conocimientos, profundizas la interiorización y, en definitiva, das fuerza al recuerdo.

Tu cerebro considera necesarios esos recuerdos fuertes y los traslada a la memoria a largo plazo para que estén a buen recaudo. De tal forma que puedas usar esa información siempre que quieras, es decir, la recordarás siempre que la necesites.

En definitiva:

El objetivo de repasar lo estudiado es: dar fuerza a la información memorizada para que pase al largo plazo y no sea desechada y olvidada.

La curva del olvido

Herman Ebbinghaus fue un psicólogo alemán que estudió los ciclos del recuerdo y el olvido. En sus estudios declaró que:

En 1 día olvidamos un 50% de lo aprendido.

Al segundo día hemos olvidado el 70%.

En una semana habremos olvidado el 90%.

¡No te asustes! Estos porcentajes se dan cuando la información no pasa del corto plazo. Afortunadamente, ya sabes que puedes retener los conocimientos a través de los repasos.

Repasar todo el día antes del examen no es lo más recomendable para retener la información (ni para tu cordura, menuda paliza). Aunque siempre será más efectivo que no repasar nada de nada.

Según los estudios el repaso espaciado en el tiempo es el más recomendable.

En estas gráficas te enseño la diferencia entre repasar y no hacerlo:

La mejor técnica de estudio para no olvidar nada.

Gracias a los repasos retendrás mejor la información y la recordarás durante más tiempo.

En rojo puedes ver la curva del olvido que estableció Ebbinghaus (sin repasar).

En verde aparece la cantidad de información recordada con cada repaso.

Como puedes observar con la primera línea verde, si repasas un solo día mejora el recuerdo (en comparación con no hacerlo), pero esa información no dura demasiado.

Este gráfico nos enseña cómo, cada vez retienes mejor la información con los sucesivos repasos.

Qué y cómo repasar

Te recomiendo muchísimo que hagas tu propio temario con resúmenes, esquemas, mapas… este material es el que tienes que usar para repasar.

Estudiar únicamente con el temario tal cual viene en el libro/fotocopias/apuntes suele ser una pérdida de tiempo. Esto se debe a que contiene mucha «paja» y el volumen de lectura es demasiado grande. Utiliza el original sólo para crear el tuyo propio o para solventar dudas.

Estudia y repasa directamente de tu temario personal.
Crea un temario personal adaptado a tu forma de aprender.

Si elaboras tu propio temario basándote en el original trabajarás más la información, la estructurarás y la estudiarás de la forma que sea más eficaz para ti.

Para los siguiente métodos de repaso puedes utilizar los medios que más te gusten para cada uno (papel, Powerpoint, Word, pizarra blanca, grabadora…) ¡lo que se te ocurra!

Tipos de repaso

Como verás a continuación, tienes muchas opciones para repasar lo estudiado. Pruébalas y quédate con la que mejor te venga o combínalas para tener mejores resultados:

Reproducción del temario

Repite el esquema/mapa/dibujos intentando reproducirlos tal cual están en tu temario (el que has hecho tú, no el del libro), sin mirar.

Cuando lo hayas terminado, revisa el original y marca los errores para intentar recordarlos en repasos posteriores.

Si sigues cometiendo los mismos fallos una y otra vez, seguramente sea un problema en la comprensión. Vuelve al temario inicial y dale otra vuelta a esa parte hasta que lo entiendas perfectamente.

A favor

  • Ideal para alumnos con un estilo de aprendizaje visual y que disfrutan escribiendo o dibujando.
  • Puedes usar esta técnica en los repasos iniciales para ayudar a afianzar los conocimientos.

En contra

Lleva mucho tiempo y no es nada recomendable cuando el examen está cerca porque puedes tardar bastante en reproducirlo todo.

Repasos conferenciales

Consiste en contarte la lección a ti mismo como si fueses un experto en el tema, comprobando más tarde si ha habido algún error en tu exposición.

Hacer una exposición en voz alta, caminando y moviendo las manos para enfatizar, te ayudará a retener mejor la información.

En las «conferencias» iniciales puedes ojear el resumen o los esquemas cuando te bloquees. Pero repasar sin papeles y sin apuntes en sucesivos repasos.

De hecho, tener la necesidad o no de mirar los apuntes te puede servir de medidor del progreso. Cada vez necesitarás menos los apuntes porque irás reteniendo más información.

A favor

  • Esta técnica para repasar te ayudará a dar una estructura a los contenido pues, para explicar algo, primero tienes que ordenar los conceptos en tu cabeza.
  • Es ideal para ti si tu estilo de aprendizaje es auditivo, es decir, aprendes mejor escuchando y hablando.
  • Incluso puedes grabar tu conferencia y escucharla más adelante cuando quieras repasar pero estés cansado de leer.

En contra

Conforme vayas avanzando e intentes dejar a un lado los apuntes durante las conferencias es posible que te bloquees al principio y tardes más en exponerlo todo.

Repasar con flashcards

Este método de repaso es uno de mis favoritos, sin duda.

Las flashcards o tarjetas son especialmente útiles para memorizar y repasar vocabulario, definiciones, fórmulas…

A favor

  • Al elaborar tú mismo las tarjetas, puedes estudiar mientras las estás haciendo.
  • Al tener un espacio limitado para escribir, te ayudan a seleccionar lo más importante y sintetizar.
  • Puedes llevarlas a todas partes y utilizarlas en los tiempos vacíos (viajes, colas, por la calle…)
  • Puedes utilizarlas como si fuese un Trivial o un concurso de TV. Incluso puedes hacer un juego por niveles si las utilizas con “el juego de las tarjetas”. En definitiva,puedes convertir el repaso en algo infinitamente más ameno.

Si te interesa esta técnica déjamelo en los comentarios y haré un post donde te explicaré paso a paso cómo usar este método de repaso.

En contra

La única contra que le veo es que tienes que invertir cierto tiempo en hacer las tarjetas y si vas muy apurado de tiempo puede que no sea la mejor opción.

Repasar haciendo exámenes

Si tienes a tu disposición exámenes de otros años trata de contestarlos sin utilizar el material.

En el post sobre cómo aprobar exámenes tipo test ya te hablé sobre la especial importancia que tiene este tipo de repaso cuando te enfrentar a los test.

A favor

  • Al tiempo que repasas lo aprendido, puedes evaluar tu progreso según la puntuación que consigas en cada examen.
  • Las respuestas erróneas te permiten ver claramente qué necesitas memorizar mejor o qué conceptos necesitas repasar.
  • Hacer simulacros te prepara mentalmente para el día del examen. Te encontrarás ante una situación más «familiar» porque habrás respondido varios exámenes antes e incluso puede que encuentres preguntas similares (o iguales)

En contra

Si no tienes exámenes de otros años disponibles tendrás que intuir qué tipo de preguntas te pueden salir.

Un truco para utilizar este método si no tienes exámenes anteriores es plantear tus propias preguntas.

Mientras estudias, imagina de qué forma podrían preguntar esa información en el examen. Escribe las preguntas que se te ocurran en un papel a parte e indica dónde encontrar la respuesta (pág. 37 párrafo 2, por ejemplo). Después, intenta contestarlas durante los repasos y contrasta la información con tus resúmenes.

Repasos-lectura

Este método para repasar consiste en releer lo que has estudiado para reforzar el recuerdo, utilizando sólo los resúmenes.

A favor

Esta técnica viene muy bien para aquellos días en los que estás demasiado cansado mentalmente para otras técnicas de estudio más activas (como las anteriores).

En contra

¡Cuidado! No te lo recomiendo como único método de repaso porque se quedaría corto. Leer una y otra vez ayuda, sí, pero si la combinas con técnicas activas será muchísimo más eficaz.

¿Cuándo repasar?

Planifica el estudio para evitar perderte con los repasos y saber siempre qué y cuando repasar.

Esto es muy recomendable, sobre todo, si tienes un temario extenso, como en las oposiciones o en exámenes anuales.

Planificar, tanto el estudio como los repasos, te permitirá llevar un control del proceso y liberarte de carga mental de tener que estar recordándote (ya tienes suficiente en qué pensar como para estar pendiente de qué tienes que repasar cada vez).

Organiza el repaso desde el primer día, déjalo apuntado y luego sólo tendrás que consultarlo.

En la Bibloteca podrás encontrar un planning para organizar tu curso, puedes utilizar el calendario mensual y semanal (así como los horarios) para establecer una rutina de estudio y programar los repasos y simulacros de examen.

El espacio que dejes entre repasos dependerá de cuánto tiempo tengas hasta el examen. Pero para que te puedas hacer una idea, intenta que el tiempo entre sesiones de repaso sea del 10-20%
(este porcentaje es para las 2 primeras fases que veremos a continuación).

Por ejemplo, si tienes el examen en una semana, repasa cada 12 horas. Si es dentro de 2 meses repasa cada 6 días y si es dentro de 1 año repasa cada mes.

A continuación te explico un proceso que te puede servir cómo “guía” para repasar en 3 fases:

Fase 1: Repasos iniciales

Trata de repasar justo después de memorizar un tema y de forma muy activa. Como mucho, espácialo un día desde que lo estudiaste ¡recuerda que olvidamos el 50% en 1 día!

El proceso sería: estudia, repasa, comprueba y corrige.

Si te atascas en los repasos iniciales, no te preocupes, todavía no tienes dominado totalmente el tema. Pero para eso están las siguiente fase de repaso.

Estos repasos iniciales sirven para anclar la información al cerebro y que éste no la deseche. En el siguiente paso nos encargaremos de fortalecer el recuerdo.

Lo ideal es estudiar la información memorizada 2 veces ese mismo día. Si no puedes, intenta que al menos sea 1 vez. Pero esto dependerá de la práctica que tengas en el estudio.

Conforme vayas mejorando como estudiante, repasando y trabajando la información, verás que necesitas menos repasos diarios que al principio.

Aprovecha que estás al inicio (y tienes más tiempo) para probar algunas técnicas. En esta fase es muy efectivo utilizar el repaso-lectura con cierta frecuencia. También puede aprovechar para elaborar tus tarjetas o intentar reproducir los temas. Además, las conferencias iniciales tampoco vienen nada mal ahora.

Fase 2: Repasos intermedios

Estos son los que te llevarán más tiempo. Ya que en los iniciales sólo necesitabas anclar la información y en los finales sólo necesitarás refrescarla. Pero en los intermedios hay que hacer mucho énfasis.

Ahora empezarás a fortalecer el recuerdo para que el cerebro considere necesaria esa información y la pase a la memoria a largo plazo (como te comentaba al principio del post).

El objetivo principal de los repasos en esta fase será afianzar los contenidos de tal forma que seas capaz de reproducir cada tema a la perfección. Sí, sé que la perfección suena lejana, ¡pero hay que intentarlo!

No tengas piedad con los errores, asegúrate de corregirlos y marcarlos bien para darles especial importancia en los siguientes repasos.

Si caes una y otra vez en los mismos errores puedes estar frente a un fallo en la comprensión. Ve al temario e intenta solucionarlo pero nunca te quedes con la duda.

En esta fase vienen muy bien los repasos conferenciales (sin mirar, ya miraste en los repasos iniciales) y simulacros de examen.

Fase 3: Repasos finales

Estos deben ser los más sencillos y se hacen cuando falten 2 o 3 días para el examen (si empezaste a estudiar hace mucho). O el día anterior si no llevas tanto tiempo estudiando.

El objetivo es comprobar que no haya fallos, refrescar lo que ya te sabes y ultimar con aquellos conceptos que aún te cuesten un poco.

Lo más normal, si has pasado por las dos fases anteriores, es que compruebes que recuerdas la inmensa mayoría de la información.

Asegúrate de que los fallos de repasos anteriores y dudas han quedado ya resueltas. De lo contrario pueden surgir problemas de confianza en ti mismo en el último momento.

En esta fase deberías centrarte únicamente en el método repaso-lectura.

Si por cualquier motivo no quieres usarlo, tienes la opción de las tarjetas o flashcards, pero te recomiendo que al menos le des un par de vueltas leídas a los resúmenes.

En las últimas fases del repaso no merece la pena escribir, se pierde mucho tiempo. Por eso, en este momento, las técnicas más recomendables son las conferencias, flashcards y repaso-lectura.

¿Sistema de arrastre o de vueltas?

Si eres opositor el sistema de repaso cambiará dependiendo del tipo de sistema de estudio que estés siguiendo.

Con el sistema de arrastre, se van acumulando temas. De esta forma, se repasan los temas vistos la semana de antes junto con el estudio de los temas de la semana actual.

Si sigues el sistema de vueltas, los repasos se hacen al final de cada bloque de temas.

Micro-repasos

Si quieres asegurarte todavía más de que no te olvidas de nada, puedes utilizar los micro-repasos.

Consiste en utilizar los «tiempos muertos» para hacer algo productivo. Me refiero a esos momentos del día en los que no estamos haciendo nada de nada (y no es tiempo de ocio). Por ejemplo, en el trasporte público, en las colas, en una sala de espera…

Los repasos conferenciales son estupendos para estos momentos en los que esperas sin hacer nada. Expón mentalmente el tema o partes de él mientras esperas. Si te has grabado mientras hacías tu conferencia puedes aprovechar para escucharte con los cascos.

En estos momentos también son ideales las flashcards. Llévate un bloque de tarjetas con aquellas con conceptos que te cueste más memorizar o las que tengas que repasar ese día.

Verás cómo, no sólo repasas, si no que dejas de aburrirte.

Conclusiones

Espero que haya quedado bien claro que memorizar y repetir «como un loro» no es suficiente si quieres recordar lo que estudias. ¡Y lo importante que es repasar para no olvidar!

Tienes muchas opciones y métodos de repaso. Pruébalos, combínalos, experimenta y quédate con aquello que mejor te funcionen.

En general, en las fases iniciales e intermedias son más eficaces los métodos de repaso más activos. Es decir, los tipo «preguntas» (tarjetas o exámenes) frente a releer una y otra vez.

Como última reflexión, me gustaría hacer hincapié en la importancia de comprender y dar sentido a lo que estudias. En el momento en que la información «te cuadra» ya tienes ganado muchísimo y te dará más confianza en ti mismo.

¡Y eso es todo! Espero que este post te haya sido útil y empieces ya mismo a repasar para no olvidar.

¿Quieres saber más sobre el método de las tarjetas o flashcards? ¿Te gustaría saber qué sistema, arrastre o por vueltas, se adapta mejor a ti? Déjamelo en los comentarios y responderé a tus preguntas 🙂


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