¡Hola! Hoy te traigo un post que hará que ponerse a estudiar sea pan comido. Ya verás, convertir el estudio en un hábito da resultados que parecen mágicos ¡Pero no! No es magia, esto es ciencia .

¿Qué sabes de tu propio estudio?

Si te planteas mejorar tus hábitos, antes tienes que conocerte mejor en este aspecto ¿Eres realmente consciente de cómo estudias? Puede que ya tengas una forma de estudiar establecida  o que no tengas ninguna. 

Prueba a hacerte estas preguntas para hacerte una idea de cómo es tu forma de estudiar:

  • ¿Sueles estudiar en el mismo lugar y a la misma hora?
  • ¿Tu lugar de estudio está acondicionado para ello o estudias donde te pilla?
  • ¿Sabes por dónde empezar a estudiar el material? ¿Tienes marcado algún plan para abordarlo?
  • ¿Estudias ese material de una forma determinada y distinguida del resto de materiales o los estudias todos igual?

¿Qué opinas? ¿Algo que mejorar?

El poder del hábito.

Un hábito no es más que una costumbre, una rutina, algo que haces sin dedicarle mucha atención. Tienen un objetivo muy claro y concreto: ahorrar esfuerzos a tu cerebro. Básicamente pone ciertas tareas en automático para no tener que tomar decisiones.

¿Sabes en qué te beneficia esto? Cuando tengas que ponerte a estudiar…te pondrás. Sin darle demasiadas vueltas, adiós a la procrastinación.

 

Cómo establecer hábitos (¡esto vale para todo!)

Creamos hábitos constantemente sin darnos cuenta. Consiste en una señal que crea una reacción en nuestro cerebro provocando el deseo de realizar alguna actividad que se verá recompensada. Cada vez que recibimos la recompensa el cerebro quiere más así que querrá realizar más tal actividad.

 

Señal actividad/ acción  recompensa  repetir

 

Traduciendo: necesitamos una señal que nos indique que tenemos que hacer algo, después necesitaremos una recompensa y repetir, repetir, repetir.

Imagina que estudias siempre a la misma hora, con el tiempo y constancia…¡Tachán! tu mente directamente entrará en modo “estudiar” y sólo tendrás que ponerte a ello sin darle muchas vueltas.

Saber cómo funcionan las rutinas es muy poderoso porque podrás adquirir los hábitos que te dé la gana además del de estudiar. Todos funcionan igual: ejercicio, beber agua, tareas domésticas, leer un libro…

 

Consejos para convertir el estudio en hábito.

Busca cuál será tu señal

Ésta hará el trabajo de recordatorio (como las alarmas del móvil). La mejor opción suele ser la hora. Estudiar siempre a la misma hora hará que ponerse a trabajar sea infinitamente más sencillo.

Si no puedes estudiar siempre a la misma hora puedes convertir otra actividad en tu señal, por ejemplo, sentarse a estudiar después de sacar al perro, de ir al gimnasio, después de las tareas domésticas… Esa actividad anterior será la que mande el mensaje «toca estudiar»  al cerebro.

 

Premia el trabajo bien hecho

Cuando hayas terminado de estudiar prémiate de alguna forma. No hace falta que montes una fiesta cada día al terminar pero haz algo que te resulte agradable.

Las recompensas son poderosísimas en la motivación y en la creación de un hábito. No las subestimes.

 

Repite las acciones cada día

Repetir repetir, repetir: este es el gran secreto. Si eres constante en esto, el cerebro termina automatizando este proceso para ahorrar recursos, ya no tendrá que pensar en ello, simplemente lo hará.

Básicamente le estás diciendo a tu cabeza que lo ponga en automático porque eso pasará siempre que ocurra la señal.

¿Alguna vez te dirigías a un sitio y has terminado camino a casa? Esto es lo que pasa con el automático, tu cerebro no estaba pensando dónde iba, simplemente sigue el camino que hace siempre. Esto es lo que pasará cuando consigas el hábito de estudiar, tu mente te llevará al sitio de estudiar.

 

Empieza con pequeños pasos

Empieza con cosas sencillas y un hábito cada vez.

Comienza con algo tan simple como sentarte en la silla del escritorio a cierta hora. Sólo siéntate y haz alguna cosilla como ordenar el escritorio (pero sentado), preparar el material de estudio, ojear el libro, mirar el índice del tema, leer el primer punto, etc.

No te compliques mucho al principio, si empiezas poco a poco verás como con el tiempo irás haciendo más cosas. Día a día el hecho de sentarse será más fácil, tardarás casi nada en preparar el material (si es que no lo tienes ya), directamente abrirás el temario y te pondrás a leer sin dificultad. Es la magia del hábito.

 

Aviso: cometerás errores

Habrá días que no lo cumplas, tendrás días en los que la señal no te dirá nada y no te pondrás. ¡No pasa nada! Es normal.

Lo importante es que la mayoría de las veces lo cumplas. Todos pasamos por periodos de actividad o motivación más bajos. No te desesperes, sigue intentando repetir el hábito todo lo que puedas y verás cómo terminas teniendo el resultado que quieres.

El secreto es la constancia (la mayor parte del tiempo

 

 

Tu mayor enemigo será la pereza ¡Acaba con ella!

 Si no sabes muy bien cómo luchar contra ella, no te preocupes. Echa un vistazo al  post sobre cómo vencer la pereza. Ahí te  explico algunos trucos muy poderosos. Te adelanto que el secreto es hacer que el cerebro piense lo menos posible. No le des la oportunidad de elegir otra cosa que no sea estudiar.

 

¡Y esto es todo! Espero que ahora entiendas un poco mejor la importancia de convertir el estudio en un hábito y pongas en práctica los tips para lograrlo.

¿Te has planteado coger esta rutina? ¿Ya tienes el hábito? ¡Cuéntame cómo lo hiciste! Si tienes algún truco para ser constante con tus rutinas me encantaría saberlo (los truquillos nunca sobran). ¡Déjame un comentario y hablamos!

 

 


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