Gracias a que podemos observarnos mentalmente a tiempo real, podemos detectar cuando cometemos un error y rectificar.

La autocrítica nos permite ver cuándo nos hemos desviado, en este aspecto tiene una función positiva, nos permite rectificar y aprender sobre los errores. PERO ¿Qué pasa cuando la autocrítica nos castiga?

Necesitamos ser críticos

Es esencial que reflexionemos sobre nosotros y seamos críticos. De otra forma no podríamos enmendar errores, buscar soluciones ni evolucionar.

Cuando juzgamos nuestros errores como negativos empiezan los reproches, la culpa y la necesidad de castigarnos. Los pensamientos pueden volverse repetitivos y obsesivos y acompañarnos durante años.

«¿Cómo he podido fallar en esto? Parezco tonto.»

«No tenía que haberle dicho eso. Ahora me siento idiota.»

«Joder, la he cagado. Siempre igual, no aprendo.»

Esta es la CRÍTICA DESTRUCTIVA, al contrario de lo que se cree, no te hace crecer, te hunde.

Provoca ansiedad, ira, sentimiento de fracaso, baja autoestima…y todo esto se relaciona a su vez con baja productividad y motivación para continuar con nuestros objetivos.

«Entonces, ¿ cómo consigo crecer? Si no me doy caña no me muevo.»

AUTOCOMPASIÓN + CRÍTICA CONSTRUCTIVA = CRECER SIN MACHACARTE

¿Qué es la autocompasión?

La autocompasión consiste en ser amable y comprensivo contigo mismo cuando fallas o te equivocas.

¡Cuidado! Aunque mucha gente lo crea, no es lo mismo que la autocomplaciencia. En este caso estaríamos hablando de acomodarte y dejar de intentar superarte porque estás satisfecho con lo que tienes. Esta sí que no te hace evolucionar.

En los estudios de la psicóloga K. Neff sobre la autocompasión, llegó a la conclusión de que se obtienen más logros que con la autocrítica y mejora la aceptación de nosotros mismos.

La autocompasión, tratarnos bien, nos saca del bucle de pensamientos negativos y castigo y nos permite ser más resolutivos, centrarnos en cuál ha sido el error y cómo vamos a solucionarlo. Cómo mínimo, aprenderemos a no caer otra vez en la misma piedra, cosa que es imposible si no pararnos de echarnos mi**da encima.

💭»Vale, la he cagado ¿Cómo puedo arreglarlo? ¿Qué es lo que ha fallado?»

¿Cómo puedo diferenciar la crítica destructiva de la constructiva?

Autocrítica destructiva

Es rígida

No entiende de tonos, todo el blanco o negro. Para la autocrítica destructiva si fallas, fracasas.

Si no consigues tu objetivo hasta entonces serás un fracasado. Si no te comportas como se espera de ti, la gente te dará de lado porque no vales la pena. Si te equivocas en algo que has dicho la gente creerá que eres idiota.

Te castiga con la culpa

A veces, sentirte culpable hace que cambies a corto plazo, pero a costa de una tortura emocional. Puede parecer que autoflagelarte funciona, pero ¿a qué precio?

Créeme, no es necesario sentir el peso de la culpa par avanzar. Puedes conseguir los mismos resultados (y más) a través de la responsabilidad y sin machacarte. Lo veremos mejor más abajo cuando hablemos de la critica constructiva.

Te obliga

El pensamiento guiado por esta crítica está plagado de «debería». Sientes la obligación de hacer las cosas bien, de comportarte de cierta forma, de hacer lo que se espera de ti, etc.

Además, es posible que nunca llegues a contentar a esa voz interna. Nada es lo suficientemente grande, ni bonito, ni adecuado para ella.

Te compara con los demás

«Tengo 35 años y estoy todavía en casa de mis padres. Miro a mis amigos independizados y con sus propias vidas. Me siento un fracasado.»

«Todos mis amigos tienen pareja, empiezan a casarse y aquí estoy yo, solo. No le intereso a nadie, no valgo la pena.»

«Veo a mis compañero de profesión avanzando y yo en mi empresa soy el último mono. Debería estar donde están ellos, pero aquí me tienes, haciendo el trabajo que nadie quiere hacer»

«Mira esa chica, qué guapa es. ¿Cómo puedo competir con ese cuerpazo? ¿Quién se va a fijar en mi teniendo a chicas así a mi lado?»

Estas frases y similares las he escuchado muchísimo, demasiado.

Compararte con los demás de esa forma nunca te llevará a donde quieres ir. Sólo encontrarás juicio, autocastigo, tristeza, rabia e impotencia.

Así sólo puedes plantearte objetivos desde una idealización de la vida ajena, sin mirar la realidad de la vida de los demás. Tal vez empieces un proceso de cambio transitorio que con toda seguridad termine en bloqueo y más frustración ya que nunca los alcanzarás, son ideales.

Autocrítica constructiva

Es flexible

Para la crítica constructiva existen los éxitos parciales. La vida no es todo o nada y es consciente de que los objetivos se consiguen poco a poco.

Todo tiene su proceso y su camino y, gracias a pensar de esta forma, aprendemos a tolerar la frustración inherente al crecimiento.

Para ella lo importante es estar en el camino adecuado, siendo consciente de que habrá pasos hacia delante y hacia atrás. Todos cometemos errores alguna vez y no pasa nada siempre que intentemos subsanarlos o aprendamos de ellos.

Reconoce los pasos que das y se fija en lo que sí estás haciendo para conseguir lo que quieres o para ser el tipo de persona que deseas. En definitiva, premia el esfuerzo.

Entiende de responsabilidades

Fijarse en lo positivo no te hace olvidar lo negativo, todo lo contrario, te responsabiliza de aquello que puedes controlar y busca la forma de solucionar/solucionar problemas siempre que puedas.

Las excusas no tienen lugar aquí. Te impulsa a mejorar todo aquello que está en tu mano y te da la suficiente perspectiva para no implicarte en todo aquello que no puedes controlar.

Tomar responsabilidad sobre ti mismo impulsa a la reflexión y a la búsqueda de soluciones. Al contrario que la crítica destructiva, que te arrastra a la culpa y al victimismo.

A diferencia de la culpa, utiliza el pasado para conseguir un mayor autoconocimiento y mejorar.

Es una elección, no una obligación

En esta autocrítica no tiene cabida el verbo «debería». Tu no «debes» nada, tu «prefieres».

«Debería vivir de forma independiente» cambia a «me gustaría vivir de forma independiente». Pensar de esta forma abre tu mente a la acción y te libra de cargas innecesarias.

A partir de esta idea eliges qué acciones te acercan a lo que quieres.

Te compara contigo mismo

La crítica constructiva te compara contigo mismo en etapas anteriores. Te permite ver el cambio en ti y tener una mejor perspectiva de cómo quieres ser o actuar.

Tomas figuras de referencia que tengan valores o éxitos que también quieras y emprendes acciones que te acercan a ellos, pero siempre siendo consciente de que detrás de esas personas hay mucho más de lo que parece. Es decir, sin idealizar.

En este tipo de crítica se cambia el «debería ser como él» por «¿Qué puedo hacer para acercarme a ser así?» Teniendo siempre en cuenta que nunca serás esa persona, puedes adquirir eso que te gusta de ella, pero nunca serás igual, será una versión mejorada.

Conclusiones

Se ha demostrado que la mejor combinación para el crecimiento y la evolución es autocompasión + crítica constructiva. Esta suma no sólo consigue los mismos resultados eliminando el componente del martirio autoinfligido si no que puedes llegar incluso más lejos (por no cargar con lastres).

En resumen: deja de echarte m***da encima, déjate en paz.

¿Y tú? ¿Te machacas para avanzar o te tratas bien? Déjamelo en comentarios, me encarará leerlo.


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