¿Qué es la ira?

La conoces por muchos nombres: enfado, hostilidad, furia, rabia, irritabilidad, frustración, resentimiento… pero todos estos estados se basan en lo mismo, una de las emociones básicas, IRA.

Como todas las demás emociones, en sí misma no es mala ni buena. Todo depende de cómo la utilicemos. De hecho, esta emoción es muy sana cuando está bien gestionada.

La ira también tiene un mensaje para ti: «veo una amenaza», » aquí hay una situación de descompensación, un desequilibrio». Aparece también cuando sentimos que algo nos obstaculiza la consecución de una meta o satisfacción de una necesidad.

Esta amenaza puede ser física o psicológica. Un ejemplo de amenaza psicológica sería sobrepasar nuestros límites o que nuestra autoimagen se vea dañada. Como cuando alguien te ofende.

¿Para qué sirve?

Pero… ¿Qué busca de mi?

Como las demás emociones, su función principal es protegernos. La ira busca predisponernos para enfrentar algo que nos amenaza o nos daña. La reacción depende de qué estemos percibiendo:

-Agresión —> respuesta natural de defensa

-Obstáculo —> frustración

Ahora que ya sabes qué te está diciendo y por qué, es hora de actuar.

¿Cómo puedo gestionarla?

Busca alternativas para descargar ese cúmulo de energía negativa sin dañar a nadie. Ten en cuenta que la expresión emocional suele ser una buena opción (aunque no la única). Una buena forma de liberar esa energía es expresar sin culpar (como ya te comenté en el post de responsabilidad emocional), si no para dejar claros tus límites y cómo se han transgredido o qué te ha hecho daño.

¿Qué haces tú cuando te enfadas? ¿Te gustaría que te contase cómo aprender a controlarla?


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