Los límites marcan la frontera de nuestra dignidad, aquello que no se puede negociar.

No hablo de rigidez mental y no dejar pasar una. Hablo de no dejar pasar aquello que atenta contra nosotros o nuestros valores.

Conócete mejor.

Lo primero que necesitas es conocer tus propios límites, saber dónde están esas líneas que no se deben cruzar. No podemos saber qué no es permisible si no lo conocemos ¿no?

Explora tus valores principales, pues son los que marcan el límite.

Pregúntate…¿Qué es lo que nunca soportaría? ¿lo que nunca aceptaría?¿qué me hace sentir incomodidad y por qué?

Valídate.

Grábate a fuego que tus necesidades, opiniones y deseos cuentan. Son tan valiosos como el resto, no lo ignores ni permitas que lo hagan los demás. No te infravalores.

Aprende a exponer tus límites y a defenderlos.

Si hay algo que no puedas aceptar, aprende a decir que NO.

Cuando accedes constantemente a cosas que no quieres, pones por encima de ti a los demás; con el tiempo terminarás sintiéndote pisoteado por todo el mundo o que a la gente no le importas tú o tus emociones (aunque has sido el primero en dejarlas de lado).

Aquí tienes un post donde te doy algunos consejos para negarte sin sentir culpa.

¿Cómo puedo hacerlo?

Estas son algunas formas de poner límites, hay bastantes más. Si te interesa este tema déjamelo en comentarios y haré otro post sobre él.

Mostrar empatía «Entiendo cómo te sientes pero me sentiría incómoda si hiciese eso»

No aceptes lo que no puedes aceptar » Si hago esto que me estás pidiendo me voy a sentir muy mal porque sé que no quiero hacerlo»

Expresa cómo te sientes claramente y sin atacar » Cuando me dices esas cosas me siento triste, por favor no vuelvas a hacerlo»

¿Y tu? ¿Defiendes tus límites o a veces aceptas cosas que no quieres? ¿Por qué? Cuéntame 🙂


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