Si estando con tu pareja (amigo/a, familiar…) dudas sobre lo que recuerdas y no recuerdas o incluso de tu propia realidad hasta pensar que tienes problemas emocionales serios, puede que estés siendo víctima de Gaslighting

¿Qué es?

Es una forma de manipulación en la que otra persona consigue que pongas en duda si algo que hizo/dijo pasó realmente. En definitiva, te hace dudar de la realidad y terminas pensando que desvarías, que te imaginas cosas o que estás exagerando.

El gaslighting es más común de lo que imaginas y no sólo lo hacen las «malas personas» ni los que buscan hacerte daño. Esta manipulación empieza poco a poco y se mantiene en el tiempo así que a veces es difícil darse cuenta de su presencia (tanto para la víctima como para el abusador).

¿Te llama la atención el nombre? Resulta que viene de la película «Gaslight», en la que un hombre hace creer a su mujer que está loca para poder robarle su fortuna. La manipula haciéndole dudar de la realidad, convenciéndola de que ha hecho cosas que no recuerda e incluso la amenaza con recluirla en una institución mental. La mujer termina aislándose en casa, con ansiedad y llorando constantemente.

¿Cómo funciona?

El manipulador intentará cuestionar tus recuerdos para destruir la confianza en ti mismo y tener mayor control sobre sus percepciones. Así es como puedes reconocer a alguien que lo hace:

Siempre tiene la razón.

Niegan lo que ha dicho/hecho aunque tengas pruebas. Mienten y exageran para crear una «historia» que concluya con acusaciones hacia la víctima («hay algo malo en ti»)

Lo que hace y lo que dice no coincide.

Te da refuerzos positivos intermitentes y aleatorios (así piensas que no es tan malo). Se muestra bondadoso y suave, incluso preocupado y moderado («venga no te preocupes, te doy otra oportunidad»). ¡Cuidado! Este tipo de comportamientos favorecen las relaciones codependientes

Te culpa de sus actos.

Se «preocupa» por tu estado psicológico y emocional hasta hacer que tu mismo te preocupes por si «se te está yendo la cabeza».

Juzga tu forma de pensar, valores y actos. Esto, junto a las mentiras, desgasta a la víctima, que termina resignándose y dudando de sí misma. Hasta dudar de su propia percepción de la realidad.

«Eso no fue lo que pasó»

«Yo nunca dije eso»

«No tenía esa intención, siempre estás exagerando»…

¿Cómo sé si estoy siendo víctima de gaslighting?

Tienes dudas constantemente de tu criterio y opiniones porque alguien te dice que tienes mala memoria o que no estás recordando con claridad. Al final terminas necesitando una confirmación externa de si lo que crees es cierto porque no puedes fiarte de ti mismo.

Crees que eres demasiado sensible porque alguien te dice que exageras mucho, te rayas demasiado o que te tomas las cosas muy a pecho.

Te disculpas a menudo aunque creas que no eres culpable. Otra persona suele convencerte de que lo eres, aunque no tenga pruebas reales de ello.

Te cuesta tomar decisiones por tu cuenta aunque sea por cuestiones pequeñas. Sientes que necesitas la aprobación de otra persona para poder elegir.

Sientes que todo lo haces mal y no mereces afecto porque no eres lo suficientemente bueno para la otra persona. Si no estás convencido de esto, al menos tienes dudas al respecto.

Ocultas información o mientes para no tener que dar explicaciones, por miedo a que te contradigan y te «cambien» la realidad.

Si te sientes identificado con alguna de estas premisas es porque hay algo que no está funcionando en la relación con otra persona. Si te identificas con más de la mitad de las afirmaciones anteriores puede que estés siendo víctima de gaslighting.

¿Cómo puedo vencer esta manipulación?

Descubre cuáles son tus valores.

Los valores son una parte fundamental de tu ser, no te sientas obligado a cambiarlos ni dejes que lo intenten.

Crea una lista de aquellos con los que te sientas más identificado. Ser más consciente de cuáles son te dará claridad sobre ti mismo, guiarán mejor tus actos y sabrás qué es lo que valoras de los demás.

Cuanto más claros los tengas, menos cederás a presiones externas que atenten contra ellos. Además, será difícil que te obliguen a actuar contra tus valores y serás más consciente de cuándo alguien intenta presionarte o manipularte para que pases por encima de ellos.

Marca límites y defiéndelos

En el post sobre por qué necesitas poner límites te hablo de cómo éstos marcan la frontera de tu dignidad.

Si quieres terminar de una vez por todas con el gaslighting debes definir tus límites y defenderlos. Es decir, comunícalos y actúa en consecuencia si alguien los atraviesa.

Como ya hemos visto, el manipulador atenta constantemente contra ellos, siempre está a la ofensiva y cuanto más los traspasa sin consecuencia más poderoso se vuelve y mayor control sobre ti tiene.

En definitiva, si construyes una línea que la otra persona no pueda atravesar de ninguna forma, no habrá manera de que pueda manipularte porque serás tú quien tenga el control.

Tu mandas sobre tus emociones y pensamientos

No sientas culpa por tus emociones, nadie puede decirte cómo debes sentirte o si lo que sientes es cierto o no.

Si dices cómo te sientes o cómo te ha afectado cierta situación, estás comunicando, no pidiendo su aprobación. Tus emociones son en sí mismas una realidad, no hay opción a debate; no son buenas ni malas, no intentes controlarlas.

¡Ojo! no es sano intentar controlar las emociones, pero sí tienes el control sobre tus actos. Sentirte de determinada forma no te da derecho a herir, dañar u ofender a otra persona (ni a ti mismo).

No escuches, mira

Fíjate en sus actos, no es sus palabras. Es muy habitual que en estos casos el que está manipulando no actúe coherentemente, es decir, lo que hace y lo que dice no cuadra.

Su poder reside en la mentira y te habla hasta darle la vuelta a todo, deja de escuchar. Céntrate en lo que hace, los actos son más fieles a la verdad.

Intenta tomar un poco de perspectiva y mira la situación desde fuera. Si estuvieses siendo testigo de esta situación ¿ qué pensarías? Si un ser querido estuviese en tu posición ¿ qué le dirías? ¿opinarías lo mismo?

Conclusiones

El gaslighting es una forma de manipulación por erosión. Es constante, sutil y devastadora. El poder del manipulador reside sobre todo en sus palabras y en las mentiras. Hace que dudes constantemente de tu realidad y de tu mente.

Para vencer este tipo de manipulación y evitar vincularte con esta clase de personas, es esencial tener seguridad en uno mismo. Por eso, en definitiva necesitas tener una autoestima saludable.

Si crees que este es tu caso, los profesionales especializados en autoestima podemos darte las herramientas que necesitas para salir de esta situación más fuerte y empoderado.

🤔¿Y tú? ¿Lo has vivido alguna vez?⁠


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